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Revelaciones

en contexto

'Eres una dama elegida'

D. y C. 24, 25, 26, 27

Matthew J. Grow

Emma Smith

Durante los meses siguientes a la organización de la Iglesia de Cristo (nombre con el que se conocía la Iglesia SUD por aquel entonces) en abril de 1830, Emma Hale Smith empezó a comprender más plenamente lo que el llamamiento profético de su esposo llegaría a significar para ella y su joven familia. Emma, que había cumplido veintiséis años el 10 de julio de 1830, se había casado con José tres años antes a pesar de la objeción de sus padres, Isaac y Elizabeth Lewis Hale1. Emma creía en las visiones y revelaciones que había recibido su esposo, y esos tres años tan agitados le habían confirmado que él era en verdad un profeta.

Él no tenía ningún manuscrito ni libro del cual pudiera leer. Si hubiera tenido algo así, no me lo habría podido ocultar.

Emma Hale Smith

Cuando se casaron, José ya se había reunido con el ángel Moroni durante tres años consecutivos en un cerro cercano a Palmyra, Nueva York, para hablar acerca de las planchas de oro a partir de las cuales él traduciría el Libro de Mormón. En otoño de 1827, Emma fue con José y esperó en la carreta mientras él recibía las planchas de oro. Pronto empezó a ayudar como escribiente en el proceso de traducción. “Con frecuencia escribía día tras día”, recordó posteriormente, “solía sentarme a la mesa cerca de él, que se sentaba con el rostro metido en su sombrero, donde estaba la piedra, y dictaba hora tras hora, sin nada entre nosotros. Él no tenía ningún manuscrito ni libro del cual pudiera leer. Si hubiera tenido algo así, no me lo habría podido ocultar. Las planchas solían estar en la mesa, sin ningún intento de ocultarlas, envueltas en un pequeño mantel de mesa… Yo toqué las planchas, mientras se encontraban en la mesa, y pude trazar su perfil y forma”.

Décadas después, se maravillaba ante lo que había sucedido. Recordaba que en la época en la que contrajo matrimonio, José “no podía escribir ni dictar una carta coherente y bien redactada, y mucho menos dictar un libro como el Libro de Mormón”2.

Las tribulaciones de Emma

No obstante, esas experiencias espirituales estuvieron acompañadas de dificultades y dolor. José y Emma vivieron primero con la familia Smith en Manchester, Nueva York, y posteriormente se mudaron a vivir con la familia Hales en Harmony, Pensilvania, donde había crecido Emma. Durante sus primeros años de matrimonio, la pareja se mudó al menos cuatro veces entre Harmony y la parte norte del estado de Nueva York, recorriendo aproximadamente cuatrocientos ochenta kilómetros en cada ocasión. En junio de 1828, Emma dio a luz a un hijo que “murió la misma hora” de su nacimiento3. Sus primeros años estuvieron inmersos en la pobreza. José escribió en 1829 que se habían vuelto muy pobres (“con propiedades tan reducidas”, en sus propias palabras) y que el padre de Emma “estaba a punto de echarme de la casa. Yo no tenía adónde ir y clamé al Señor que me proveyera para que pudiera llevar a cabo la obra que me había mandado”4. En esos momentos de necesidad, sus fieles amigos (como Josiah Stowell, Martin Harris y Oliver Cowdery) ayudaron económicamente a José y Emma con frecuencia.

A pesar de esas dificultades, Emma deseaba bautizarse en junio de 1830, y José y Emma viajaron hasta Colesville, Nueva York, para llevar a cabo su bautismo, junto con los bautismos de otros conversos, incluidos algunos miembros de la familia Knight, que también los habían apoyado económicamente durante la traducción del Libro de Mormón. Sin embargo, las personas que se oponían a la joven iglesia destruyeron un dique que se había construido para llevar a cabo los bautismos el domingo 27 de junio por la tarde. A la mañana siguiente, temprano, según relata la historia de José Smith, “nos encontrábamos alerta y, antes de que nuestros enemigos se dieran cuenta, habíamos reparado el dique y empezamos a bautizar”. Oliver Cowdery bautizó a Emma y a doce personas más. Antes de que finalizara el servicio bautismal, “el populacho empezó a congregarse de nuevo y, poco después de retirarnos, ya había unos cincuenta hombres”. José, Emma y el resto de miembros de la Iglesia se marcharon a casa de Joseph Knight, padre, pero pronto se vieron rodeados por hombres “furiosos y que, aparentemente, deseaban cometer actos violentos contra nosotros”. La historia de José Smith continúa así: “Algunas personas nos hicieron preguntas y otras nos amenazaron, así que pensamos que sería prudente que nos marcháramos y fuéramos a casa de Newel Knight”. Sin embargo, los santos fueron seguidos y el acoso continuó5.

Los santos planificaron una reunión para esa noche, en la que Emma y el resto de personas recién bautizadas recibirían el don del Espíritu Santo y serían confirmadas miembros de la Iglesia. No obstante, mientras estaban reunidos, un alguacil detuvo a José Smith “acusándolo de alborotador, de causar tumultos en el país por predicar acerca del Libro de Mormón”. El alguacil explicó que el populacho esperaba hacerle una emboscada a José tras su detención; sin embargo, el alguacil “estaba decidido a salvarme de ellos, ya que le parecí una persona distinta a lo que se le había descrito”. Pronto se encontraron con el populacho, pero, para “gran decepción” de aquellos justicieros, el alguacil “fustigó al caballo y me llevó fuera de su alcance”. Tras llegar a South Bainbridge, en el condado de Chenango, el alguacil permaneció con José Smith esa noche “en una habitación de la planta superior de una taberna”. Para proteger a José, el alguacil “durmió esa noche con los pies contra la puerta y un mosquete cargado a su lado”6.

José Smith fue juzgado y absuelto en South Bainbridge, para volver a ser detenido inmediatamente para ser juzgado por acusaciones similares en el vecino condado de Broome. El segundo alguacil, al principio, trató a José con severidad. Cuando llegaron al condado de Broome, “me llevó a una taberna y allí se reunieron varios hombres, que se valieron de todos los medios a su alcance para maltratarme, ridiculizarme e insultarme”. Escupieron a José y exigieron que les profetizara algo. Como se encontraban relativamente cerca de su casa, José pidió que se le “permitiera el privilegio de pasar la noche en casa con mi esposa”, pero el alguacil denegó su petición. Tras un segundo juicio celebrado al día siguiente, José volvió a quedar absuelto. Entonces, el alguacil, según la historia de José Smith, “me pidió perdón”. Tras enterarse de los planes del populacho de cubrir a José de alquitrán y plumas, el alguacil lo ayudó a escapar. José llegó sano y salvo a casa de Elizabeth Hale Wasson, la hermana de Emma, que vivía cerca7.

Durante la ausencia de su esposo, Emma “esperaba con gran ansiedad la resolución de esos procedimientos impíos”8. Se había reunido con otras mujeres “con el propósito de orar por la liberación” de su esposo9. Una vez reunidos, José y Emma se marcharon a casa, a Harmony, Pensilvania, a principios de julio. Junto con Oliver Cowdery, José hizo otro viaje infructuoso a Colesville para confirmar a los santos recién bautizados, pero rápidamente regresó a Harmony al enfrentarse a un resurgimiento de la oposición10.

Abundancia de revelación

D. y C. 24 en JosephSmithPapers.org
D. y C. 24 en JosephSmithPapers.org

Tras regresar a Harmony, José Smith recibió tres revelaciones en julio de 1830. La primera revelación, conocida en la actualidad como Doctrina y Convenios 24, iba dirigida a José y a Oliver Cowdery, “para hablarles acerca de sus llamamientos”. La revelación les recordó que habían sido llamados “para escribir el Libro de Mormón y para mi ministerio”. La revelación, que probablemente hacía referencia, en parte, a su reciente oposición, continuaba así: “Te he elevado de tus aflicciones y te he aconsejado, de manera que has sido librado de todos tus enemigos” (véase D. y C. 24:1, 3).

La revelación también hablaba de la situación material de José Smith y le indicaba que debía visitar a los miembros de la Iglesia de Colesville, Fayette y Manchester, después de “sembrar… [sus] campos” (véase D. y C. 24:3). La revelación dejaba claro que José debía ser mantenido por los miembros de la Iglesia para que pudiera “[dedicar] todo [su] servicio a Sión”. A José se le dijo lo siguiente: “…para los trabajos temporales no tendrás fuerza, porque éste no es tu llamamiento” (véase D. y C. 24:7, 9). Esa revelación condujo a José y Emma a entender que tendrían problemas económicos y que debían confiar en el apoyo de los miembros de la Iglesia debido a su dedicación al ministerio11.

Cualesquiera que fueran las esperanzas de Emma para su vida matrimonial, ni siquiera se imaginaba hasta qué punto las personas que se oponían a la nueva iglesia llegarían a intimidar físicamente y a acosar judicialmente a la familia Smith, ni la forma en que las exigencias de la predicación y la administración de la Iglesia llegarían a alejar a su esposo de su granja y de su familia, alterando su vida familiar y poniendo en peligro su sustento.

D. y C. 25 en JosephSmithPapers.org
D. y C. 25 en JosephSmithPapers.org

En medio de estas inquietudes y decepciones, José recibió una revelación dirigida a Emma, Doctrina y Convenios 25, que reiteraba: “Y de cierto te digo que desecharás las cosas de este mundo y buscarás las de uno mejor” (véase D. y C. 25:10). Por medio de esta revelación, Emma recibió palabras de consuelo e instrucción. Se le dijo: “No murmures a causa de las cosas que no has visto, porque se han retenido de ti y del mundo”, tal vez en referencia a las planchas de oro, que Emma recordó posteriormente que había tocado en una ocasión, pero que no las vio (véase D. y C. 25:4). La revelación llamaba a Emma “una dama elegida” y le decía que “el oficio de tu llamamiento consistirá en ser un consuelo para mi siervo José Smith, hijo, tu marido, en sus tribulaciones, con palabras consoladoras, con el espíritu de mansedumbre” (véase D. y C. 25:3, 5). La revelación también habló de la obra de Emma en la Iglesia y prometía que sería “ordenada” por su esposo “para explicar las Escrituras y para exhortar a la iglesia”12 (véase D. y C. 25:7). Además, se mandó a Emma que sirviera como escribiente de su esposo y que compilara un himnario. Posteriormente, José Smith explicó que Emma “fue ordenada13 en ese momento, cuando se dio la revelación, para explicar las Escrituras a todos; y para enseñar a las mujeres de la comunidad; y que no estaba sola, sino que otras personas podrían recibir las mismas bendiciones”14.

D. y C. 26 en JosephSmithPapers.org
D. y C. 26 en JosephSmithPapers.org

La tercera revelación recibida por José Smith en julio de 1830, Doctrina y Convenios 26, le mandó, junto con Oliver Cowdery y John Whitmer, que dedicaran su tiempo “al estudio de las Escrituras, a la predicación, y a la confirmación de la iglesia en Colesville, y al cultivo de vuestros terrenos”15 (véase D. y C. 26:1). A principios de agosto, unas semanas después de recibir estas tres revelaciones, Newel y Sally Knight viajaron desde Colesville, Nueva York, para visitar a José y Emma Smith en Harmony, Pensilvania. Sally Knight había sido bautizada el mismo día que Emma, pero ninguna de las dos había sido confirmada. La historia de José Smith lo relata así: “Se propuso que las confirmáramos y que participáramos juntos de la Santa Cena, antes de que él y su esposa se marcharan de este lugar. Con el fin de prepararnos para ello, me puse en camino para ir en busca de un poco de vino para la ocasión, pero sólo había recorrido una corta distancia cuando se me apareció un mensajero celestial y recibí la siguiente revelación”16.

D. y C. 27 en JosephSmithPapers.org
D. y C. 27 en JosephSmithPapers.org

El ángel advirtió a José Smith que no debía “comprar vino, ni bebidas alcohólicas a [sus] enemigos”17 (véase D. y C. 27:3). Entonces, José regresó a casa y “preparó un poco de vino de nuestra propia hechura” para la reunión de confirmación, que consistía en la familia Smith, la familia Knight y John Whitmer. La historia de José Smith registra lo siguiente: “Participamos juntos de la Santa Cena, tras lo cual confirmamos a estas dos hermanas en la Iglesia y pasamos la tarde de una manera gloriosa. El Espíritu del Señor se derramó sobre nosotros, alabamos a Dios el Señor y nos regocijamos enormemente”18. Estas cuatro revelaciones, recibidas entre julio y septiembre de 1830, dieron instrucciones vitales a José y Emma Smith, así como a otros miembros de la Iglesia, durante los meses de formación que siguieron a la organización de la Iglesia.

Emma, en particular, atesoró la revelación dirigida a ella. Con la ayuda de William W. Phelps, siguió sus instrucciones para recopilar el primer himnario de la Iglesia19. En 1842, José Smith leyó la revelación a Emma durante la reunión de organización de la Sociedad de Socorro. También leyó 2 Juan 1, que hace referencia a la “señora elegida”, y explicó que era “llamada una dama elegida” porque había sido “elegida para presidir”20. José declaró que “la revelación se había cumplido con la elección de la hermana Emma para ocupar la presidencia de la Sociedad”21.

La revelación acerca de Emma Smith, recibida durante los turbulentos meses veraniegos de 1830, fue aplicada y analizada en las reuniones de la Sociedad de Socorro durante el siglo XIX. Por ejemplo, en una celebración de “Jubileo” del aniversario número cincuenta de la Sociedad de Socorro, que tuvo lugar en 1892 en el Tabernáculo de Salt Lake, “Zina Y. W. Card… leyó en voz muy clara y distintiva la revelación dada a Emma Smith, por medio de José el Vidente… en la cual se llama a la hermana Emma una dama elegida”22. Las primeras presidentas generales de la Sociedad de Socorro fueron llamadas, en ocasiones, “dama elegida”. Por ejemplo, cuando Zina D. H. Young llegó a ser Presidenta General de la Sociedad de Socorro, Emmeline B. Wells (que posteriormente serviría como Presidenta General de la Sociedad de Socorro), le escribió y le dijo: “La felicito, mi amada hermana, por haber sido llamada a ser, según las palabras de José el Profeta, ‘la dama elegida’23.

 

Para obtener más información sobre las secciones mencionadas en este artículo, véase el tomo de próxima publicación, Michael Hubbard MacKay, Gerrit J. Dirkmaat, Grant Underwood, Robert J. Woodford, William G. Hartley, eds. Documents: July 1828 – June 1831. Tomo I de la serie Documents de The Joseph Smith Papers, edición de Dean C. Jessee, Ronald K. Esplin y Richard Lyman Bushman. Salt Lake City: Prensa del historiador de la Iglesia, 2013.

Notas al pie de página

[1] Joseph Smith [III], “Last Testimony of Sister Emma”, Saints’ Herald 26, 1º de octubre de 1879, pág. 289.

[2] Emma Smith Bidamon, Notas de la entrevista con Joseph Smith III, citado en Richard Bushman, Joseph Smith: Rough Stone Rolling, Nueva York: Knopf, 2005, pág. 57.

[3] Karen Lynn Davidson, David J. Whittaker, Mark R. Ashurst-McGee, Richard L. Jensen, editores, Histories: Joseph Smith Histories, 1832–1834. Tomo I de la serie Histories de The Joseph Smith Papers, edición de Dean C. Jessee, Ronald K. Esplin y Richard Lyman Bushman, Salt Lake City: Prensa del historiador de la Iglesia, 2012, pág. 28.

[4] Joseph Smith, History, 1832, Letterbook 1, 1832–1835, pág. 6, JSP.

[5] Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, págs. 43–44, JSP.

[6] Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, pág. 44, JSP.

[7] Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, págs. 45–47, JSP.

[8] Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, pág. 47, JSP.

[9] “Some of the Remarks of John S. Reed, Esq., as Delivered before the State Convention”, Times and Seasons 5, 1º de junio de 1844, pág. 551.

[10] Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, pág. 47, JSP.

[11] Revelation, julio de 1830-A, JSP.

[12] Revelation, julio de 1830-C, JSP.

[13] La palabra “ordenada”, tal y como se utiliza aquí, corresponde a la expresión “apartada” en el uso moderno.

[14] Female Relief Society of Nauvoo, minutas, 17 de marzo de 1842, JSP.

[15] Revelation, julio de 1830-B, JSP.

[16] Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, págs. 51–52, JSP.

[17] Revelation, aprox. agosto de 1830, JSP.

[18] Joseph Smith, History, 1838–1856, tomo A-1, págs. 51–52, JSP. La historia de José Smith también explica que sólo la primera parte de la revelación “fue escrita en este momento y el resto [de la revelación] el mes de septiembre siguiente”. Las versiones anteriores del manuscrito sólo contienen la primera parte, mientras que la copia más antigua que se conserva de la última parte se encuentra en la edición de 1835 de Doctrina y Convenios.

[19] Emma Smith, compilación, A Collection of Sacred Hymns for the Church of the Latter Day Saints, Kirtland, OH: F. G. Williams & Co., 1835, JSP.

[20] Female Relief Society of Nauvoo, minutas, 17 de marzo de 1842, JSP.

[21] Andrew H. Hedges, ed., Joseph Smith Papers: Journals, tomo II de la serie Journals de The Joseph Smith Papers, edición de Dean C. Jessee, Ronald K. Esplin y Richard Lyman Bushman, Salt Lake City: Prensa del historiador de la Iglesia, 2011, pág. 45.

[22] Libro de actas, Relief Society Jubilee, Salt Lake City, Utah, 17 de marzo de 1892, Woman’s Exponent 20, 1º de abril de 1892, págs. 140–144.

[23] Emmeline B. Wells a Zina D. H. Young, 24 de abril de 1888, Zina Card Brown Family Collection, Biblioteca de Historia de la Iglesia.